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Depresión y suicidio
Indice
1. Introducción
2. Marco Teórico 
3. Suicidio 
4. Conclusión 
5. Anexos 
6. Bibliografía
1. Introducción 
La mayoría de las personas sufren de depresión en algún momento en su vida. Hay varios grados de
depresión: Pude se desde un problema leve hasta una enfermedad que amenaza la vida: La depresión
es curable. A muchas personas el tratamiento les puede cambiar la vida por completo
La ciencia médica esta entendiendo cada vez mejor la depresión: La mayoría de los casos serios de
depresión se deben a un desequilibrio de las sustancias químicas (neutrotransmisores) en el cerebro.
Hay muchas cosas que pueden provocar dicho desequilibrio.
* Perdida de un ser querido o de algo que se estime mucho.
* Tensión crónica o un evento que cause mucha tensión
* Enfermedad grave
* Reacciones a medicinas
* Alcoholismo, abuso de drogas, demencia (locura) y otros problemas de salud mental.
* La falta de luz ida durante el invierno puede causarles a algunas personas un tipo de depresión
llamada "depresión de invierno".
Algunas personas, por herencia, corren un mayor riesgo de padecer de desequilibrios químicos en el
cerebro, Por fortuna, hay tratamientos efectivos para estas y otras personas que pueden sufrir
depresión.
Todo el mundo se puede sentir triste de vez en cuando. Para decidir que hacer, quizás le ayude a
entender que tan profunda esta su tristeza
El estar triste no siempre quiere decir que usted vaya a tener depresión muy
fuerte. Las malas noticias y las decepciones pueden hacer que usted se ponga triste, quizás por varios
días. Esto es normal, siempre y cuando la tristeza no se vuelva permanente. El pesar y la pena
también puede causar tristeza normal.
2. Marco Teórico
Depresión
La sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, y perder interés en las cosas que antes
disfrutaba es lo que se llama depresión. Se debe saber que la depresión es una enfermedad como
puede ser la diabetes o la artritis, y no es solo una sensación de tristeza o de desánimo. Esta
enfermedad progresa cada día afectando sus pensamientos, sentimientos, salud física, y su forma de
comportarse. La depresión no es culpa de la persona que la padece, como tampoco es una debilidad de
la personalidad. Es una enfermedad médica que es muy frecuente y puede afectar a cualquier persona.
Todos hemos experimentado estados de ánimo que implican depresión o alegría en algún momento de
nuestras vidas. La pérdida de un trabajo o la muerte de un ser amado pueden dar por resultado
depresión.
La depresión es una de las condiciones diag nosticadas en forma más común entre los pacientes
hospitalizados por trastornos mentales y también es bastante frecuente en la población en general.
La depresión no respeta posición socioeconómica, logros educativos o cualidades personales; puede
afligir a ricos o pobres, a personas con éxito o fracasados, a los muy educados o a los analfabetos.
La depresión es mucho más común entre las mujeres que entre los hombres. Sin importar la región del
mundo, raza, etnicidad y clase social, las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir depresión
que los hombres.
Las mujeres tienden a amplificar sus estados de ánimo depresivos y los hombres encuentran medios de
minimizar la misma.
El problema central de la depresión, en el mundo contemporáneo, no solo se funda en la extensión
creciente del fenómeno, principalmente en las ultimas décadas, ni en el reconocimiento de que “ la
depresión es el síntoma universal de la psicopatología y la clínica psiquiátrica”, a tal punto que la nuestra
ha sido llamada l a “era de la depresión”.
Se debe unir a lo anterior varios factores, relacionados entre sí, al crecimiento de su perfil
sintomatológico, a sus nuevas modos expresivos cada vez más detectados por la clínica; al crecimiento
de los métodos terapéuticos, biodinámicos, y psicodinámicos a nuestro alcance; a la mundialización del
proceso perceptible y ubicable en múltiples formas clínicas en todas las culturas que pueblan el orbe.
En los tiempos actuales la depresión es un síntoma psíquico muy frecuente relacionado con el tipo de
vida que llevamos, nuestras relaciones familiares (problemas con la pareja o los hijos), en el ámbito
académico (problemas en la escuela o universidad) o laboral (falta de empleo, remuneración
insuficiente, problemas con el jefe) y otros.
La misma lleva al que la siente, a la soledad, la pérdida de motivación, el retraso motor y la fatiga.
Puede llegar incluso a convertirse en un trastorno psicótico donde el individuo se queda completamente
incapacitado para actuar en forma normal en su vida de relación.
Las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas.
Miran el futuro sin esperanza.
Los individuos deprimidos muestran:
Una consideración negativa de sí mismo. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a
considerarse como deficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un
defecto físico, moral o mental. Tiende a rechazarse a sí misma, ya que cree que los demás la
rechazarán.
Una consideración negativa del mundo. Se siente derrotado socialmente. Considera al mundo como
haciéndole enormes exigencias y presentándole obstáculos que se interfieren con el logro de los
objetivos de su vida.
Una consideración negativa del futuro. Ve el futuro desde una perspectiva negativa y le da vueltas y
más vueltas a una serie de expectativas negativas. El deprimido prevé que sus problemas y
experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros mucho peores en su
vida.
Tienden a deformar sus experiencias, malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes
tomándolos como fracaso, privación o rechazo personal. Exageran o generalizan excesivamente
cualquier situación por más sencilla que sea, tienden también a hacer predicciones indiscriminadas y
negativas del futuro.
Todo siempre va a ir contra sí mismo, acentuando lo negativo hasta casi excluir los hechos positivos.
Las personas que padecen de depresión tienen ciertos síntomas característicos que les afectan casi
todos los días por lo menos por un período de dos semanas.
De estos síntomas los más característicos son :
· Perder interés en las cosas que antes disfrutaba.
· Sentirse triste, decaído emocionalmente o cabizbajo.
Y se asocian los siguiente síntomas secundarios:
· Sentir que no tiene energía, cansado, o al contrario, sentirse inquieto y sin poder quedarse
tranquilo.
· Sentir como que no vale nada o sentirse culpable.
· Que le aumente o disminuya el apetito o el peso.
· Tener pensamientos sobre la muerte o el suicidio.
· Tener problemas para concentrarse, pensar, recordar, o tomar decisiones.
· No poder dormir, o dormir demasiado.
Además se asocian otros síntomas de tipo físico o psicológico, como pueden ser:
· Dolores de cabeza.
· Dolores generales por todas l as partes del cuerpo.
· Problemas digestivos o gástricos .
· Problemas sexuales.
· Sentirse pesimista
· Sentirse ansioso o preocupado.
En la cultura occidental se enfoca el papel de los eventos estresantes y recursos en los trastornos
afectivos y luego se plantea la cuestión de los índices de depresión en apariencia más altos entre las
mujeres que entre los hombres.
Las conceptualizaciones del papel del estrés en la psicopatología en general y en la depresión en
particular han propuesto de manera típica que este es uno de los tres factores amplios que es
importante considerar: diátesis, estrés y recursos o apoyos sociales. La diátesis se refiere al hecho de
que debido a condiciones genéticas o constitucionales o sociales, ciertos individuos pueden tener una
predisposición o vulnerabilidad para desarrollar depresión. El estrés puede actuar como un
desencadenante para activar esta predisposición, en especial cuando los individuos carecen de recursos
para adaptarse al mismo.
La depresión es a la psicopatología lo que el catarro a la medicina; nos afecta a todos, pero en mayor
medida a las mujeres (la proporción es de 3 mujeres por cada hombre) aunque la mayor incidencia de
suicidios consumados corresponde a los varones. El índice es mayor en mujeres casadas que en
solteras. Se ha demostrado que las mujeres reaccionan de forma más ansiosa que los hombres frente a
las situaciones conflictivas de la vida.
La mujer deprimida percibe a menudo fuertes sentimientos de aversión hacia sí misma; se siente inú til y
culpable de sus insuficiencias. Pueden comenzar a producirse ataques de llanto, pérdida de peso e
insomnio. La comida no sabe bien, el sexo no resulta excitante y se pierde todo el interés por la gente
afectivamente ligada a ella. Esta mujer deprimida puede empezar a tener deseos suicidas. A medida
que sus intenciones se hacen más serias, las ideas esporádicas se convierten en deseos; preparará
incluso un plan y lo pondrá en práctica. Hay pocos trastornos psicológicos que sean tan debilitadores y
ninguno que produzca tanto sufrimiento como la depresión grave.
Si se puede mejorar la orientación negativa o dicho de otra forma, lo que el individuo se dice a sí mismo
de los hechos o pensamientos que le acontecen en el diario vivir, entonces se puede decir que mejora y
pasa a tomar la vida de una forma más real, positiva, logrando así un cambio de su conducta tanto para
él como con respecto a lo que lo rodea, sean personas o acontecimientos en general. Para ello,
lógicamente, se necesita una terapia personalizada.
Cuando se ha pasado por varias depresiones y se tienen datos suficientes para pensar que son
orgánicas, existe medicación que previene, con distinta eficacia según los casos, la aparición de futuros
episodios depresivos.
2.Un modo de vida adecuado puede hacernos más inmunes a la depresión. Cada persona ha de
encontrar la forma en que quiere vivir, quizá lo más conveniente sería diversificar los intereses y
encontrar un equilibrio entre ellos, considerar los diversos aspectos de nuestra vi da como el trabajo, el
descanso, la familia, la pareja, los hijos, las amistades, los hobbies, la vida espiritual, y desarrollarlos
adecuadamente. La polarización sobre unos aspectos, olvidando los otros, nos hacen más vulnerables.
El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos
son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de
progresivo deterioro, estará indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el
uso de terapia convulsiva.
El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario.
En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a
desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar
implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la
comprensión, la simulación, el aprendizaje y el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir
futuros episodios.
Las personas desarrollan defensas para afrontar y superar las depresiones leves que se originan por las
frustraciones cotidianas.
Debemos saber que la depresión va más allá de la voluntad; por ello cuando se trate de familiares no se
deben poner metas difíciles de alcanzar, tampoco reclamar su conducta, sino asimilar que es el proceso
de una enfermedad que rompe con los hábitos. Hay gente que se abraza a la depresión y la hace una
forma de vivir; es entonces cuando la familia se separa y quien no conoce la naturaleza de esta
patología dice y hace cosas que lastiman al enfermo.
No se debe acusar a la persona deprimida de aparentar enfermedades o flojera ni esperar que salga
inmediatam ente de la depresión. Con el tratamiento adecuado presentará mejoría en un plazo de dos a
tres semanas, ya que el tiempo de recuperación en psiquiatría es muy lento.
Hay que tener en cuenta que la ansiedad hace a las personas trabajar cuando es funcional; cuando es
disfuncional las paraliza y sólo cuando altera sus vidas acuden al médico; aunque con la depresión
también se vuelven más sensibles, más receptivos; crecen y entienden más la vida.
Para el tratamiento de las depresiones más comunes, las reactivas, se han formulado tres teorías en la
psicoterapia conductual.
Baja proporción de reforzamiento . La depresión se debe a una baja proporción del reforzamiento
pos itivo seguido de respuestas específicas, bien porque existen pocos acontecimientos reforzadores en
el ambiente del paciente y porque éste no suele tener respuestas gratificantes (posiblemente por falta de
habilidades sociales). Los síntomas cognitivos y verbales de la depresión son consecuencia de la
ausencia de respuestas que crea esta pérdida de reforzamiento. Es decir, el individuo deja de hacer
más esfuerzos para obtener los resultados deseados porque los anteriores fracasaron. La terapia se
dirige a identificar fuentes potenciales de reforzamiento en el ambiente del paciente y a desarrollar
métodos para aumentar su disponibilidad (entrenamiento en habilidades sociales).
Pérdida de control: indefensión aprendida. Una persona se deprime cuando cree que su conducta tiene
poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos, es decir, no tiene ningún control. La
terapéutica incluye:
Cambiar la posibilidad de acontecimientos provocadores de depresión con cambios ambientales.
Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista y reducir la posibilidad
de que insista en el fracaso (pueden utilizarse varios tipos de terapias cognitivas para ello).
Desarrollar expectativas de control, por ejemplo, resaltando la variedad de habilidades sociales y
comunicativas relevantes del paciente, aumentando el repertorio de actividades generales de modo que
existan más oportunidades de resultados positivos y proporcionar estrategias de autocontrol eficaces.
Modificar atributos poco realistas de los fracasos, resaltando las circunstancias que impiden el resultado
deseado.
Modificar atributos poco realistas de éxito, resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de
la autoestima).
Distorsiones cognitivas. El estado depresivo surge de distorsiones cognitivas basadas en un conjunto
de pensamientos negativos respecto a la visión del individuo de sí mismo, del mundo y del futuro. La
terapia se dirige a la variedad creciente de actividades del paciente, identificando los pensamientos
automáticos que siguen a la percepción de una dificultad, generando pensamientos alternativos (no
depresivos) de índole más realista y adaptable, poniendo a prueba la credibilidad de estas alternativas y
modificando los supuestos inadapta dos que parecen caracterizar los pensamientos automáticos que
conducen a las respuestas depresivas.
La depresión ha sido subdividida en varias categorías. A continuación se explican algunas de las
principales.
Trastornos Depresivos Primarios
Básicamente los Trastornos Depresivos Primarios se dividen en 2 grandes grupos:
· Trastorno Depresivo Mayor
· Distimia
Trastorno depresivo mayor. Este se caracteriza por la presencia de uno o más Episodios Depresivos
Mayores. El Episodio Depresivo Mayor abarca 5 o más de los siguientes síntomas:
· Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día
· Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o
casi todas las actividades
· Pérdida importante de peso (sin haber realizado dieta) o aumento significativo de peso, o
disminución o aumento del apetito casi cada día.
· Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día).
· Agitación o retardación psicomotora
· Fatiga o pérdida de la energía
· Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados
· Disminución de la autoestima y de la confianza en sí mismo
· Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse
· Visión pesimista, poco promisoria o "negra" del futuro
· Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una
tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse
Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera
la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona. Cuando estos
episodios depresivos mayores se repiten (Depresión Mayor Recurrente ) suele haber por lo menos un
intervalo libre de síntomas, de alrededor de dos meses, entre uno y otro.
En la forma melancólica de la depresión mayor se incluyen los siguientes síntomas típicos:
· Falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros (no se siente mejor, ni siquiera
temporalmente, cuando sucede algo bueno)
· Una cualidad distinta del estado de ánimo depresivo (por Ej.. la depresión se experimenta en
forma diferente al tipo de sentimiento que acompaña a la muerte de un ser querido)
· La depresión es habitualmente mayor en la mañana, mejorando el estado de ánimo al anochecer
· Despertar precoz (por Ej. 2 horas antes de lo habitual) que suele estar acompañado de angustia
4. Conclusión
La Depresión vrs. Nuestro Mundo
¿Tiene nuestra manera actual de vivir algo que ver con el visible aumento de enfermos depresivos? ¿O
es una enfermedad que ahora se detecta más que antes? Creemos que ambas cosas son ciertas.
Todo psiquiatra de largos años de práctica, observa que los deprimidos son más que antes; y es
sensato asumir que las condiciones actuales de la diaria y a veces penosa "tarea" de vivir hace
necesario una exigencia, una competitividad, una aceleración de los tiempos, que antes era
desconocida. Poco a poco nos falta tiempo para todo: para ganar el sustento, para dedicarnos a la
relación con la familia, para el descanso. El sujeto se adapta, es cierto, pero lo hace, muchas veces,
pagando el lento precio de un stress acumulativo, que, más tarde o más temprano hace crisis dando
lugar a reacciones de agotamiento, o de protesta interior, o, en definitiva, de un naufragio en la
adaptación del yo.
Y una de las formas de ese agotamiento, de esa desadaptación, quizá la más frecuente, es, sin duda la
depresión, esa sombría vivencia de la experiencia vital.
Como bien dice Kalina "el tiempo en la sociedad actual está contaminado".
Contaminado de urgencia, de complicaciones, de fricciones. El vivir, antes tranquilo, es ahora
conflictuante, inseguro; algunos sujetos resisten, otros claudican. Y entonces, la depresión es la salida.
Si a este cuadro se agrega la frecuente exhortación a "la voluntad" a que se "debe tener energía y
pensar que todo es cuestión de voluntad", se agrega un nuevo conflicto a ese individuo, que,
justamente, no tiene voluntad.
Pero esta enfermedad no debe espantarnos; mal de la época, es también cierto que nuestro tiempo
permite un abordaje terapéutico francamente optimista. Es una enfermedad, como dijimos, que puede
ser grave, pero de razonable buen pronóstico.
Por ello, es tan importante tratarla como corresponde. Con una aproximación psicológicamente cálida,
acogedora, tranquilizadora. Y con el arsenal terapéutico, realmente efectivo, que tenemos a nuestra
disposición.
Y con tiempo, paciencia, con ese sumergirse en el drama del enfermo.
Por fin, recordemos que "asistir" (asistere) es, "estar al lado del otro", razón fundamental y vocacional de
la profesión y misión que los médicos hemos elegido.
5. Anexos
Anexo 1
¿Cómo Debe Tratar la Familia y los Amigos al Deprimido?
No debe olvidarse que los que rodean a un deprimido también sufren. Generalmente no entienden lo
que está pasando, ya que aparentemente no hay motivo para el estado del enfermo.
Es esencial, la adopción de una actitud comprensiva y abierta, que permita que se desarrolle el diálogo y
se pueda ir restableciendo la objetividad poco a poco; recordemos que el deprimido suele tener una
especial sensibilidad para los aspectos tristes, siendo incapaz de ver los positivos.
Es inútil pedirle a un deprimido que te explique lo que le pasa, no podrá hacerlo, no sabe lo que le pasa.
Si se insiste en ello, lo único que se conseguirá, es convencerle más de que no se le entiende, y en
algunos casos irrita rle. Tampoco se debe pretender argumentarle que vea la realidad con objetividad, no
podrá . Hay que entender que no está así por su gusto. Que no servirá de nada que le digamos que se
anime o que se involucre en actividades. Lo que suponga un esfuerzo no está de su mano. Según la
gravedad, hay cosas que no puede hacer, como divertirse, por mucho que otros se empeñen, ir a
trabajar, viajar, leer, ver televisión, pescar, etc., suelen ser consejos que el deprimido no puede seguir.
Lo mejor que pueden hacer las personas que se encuentren cerca de un deprimido, es transmitirle el
sentimiento de que se les quiere y de que se tiene interés en ellos, sin agobiarles, y manteniendo una
actitud de espera activa, convencidos de que saldrá de su situación.
Simultáneamente a lo anterior, deben de tratar que el enfermo acepte la ayuda especializada de un
psiquiatra o psicólogo.
Anexo 2
Particularidades de Diversos Antidepresivos
Anexo 3
3.Casos Clínicos
1. Un hombre de 70 años, juez jubilado, hace 2 cuadros depresivos en los últimos 2 años, de
carácter endógeno, de los cuales salió con tratamiento faracológico y psicoterapia. Ultimamente
aparece otro cuadro severo, pero la esposa planea un viaje a Europa para distraerlo. Por
supuesto, el individuo, "lleva su depresión al viaje". Sufre una crisis de angustia depresiva en
Europa y reclama volver al país, para ver al médico. El viaje debe retrasarse unos 10 días.
Cuand o llega, al 2° día se suicida; había comprado un arma el día anterior e hizo una
"despedida" de su familia.
2. Analizando el caso diremos que, ya al llegar, la resolución suicida estaba firme y que un
tratamiento a tiempo pudo haber dado resultado, como en las 2 veces anteriores.
3. Un médico Jefe de un Servicio de Psiquiatría en un Hospital General, hace un claro cuadro
depresivo diagnosticado por los médicos del Servicio. Como había referencias a ideas suicidas
se conviene una consulta el día viernes, per o se espera el lunes, para la concurrencia a mi
consultorio. El día domingo, por la noche, con una triste sonrisa, besa a sus familiares e
inmediatamente se dispara un tiro.
4. Un paciente tiene un intento suicida, tirándose de un 4º piso. Como cayó sobre un toldo, tuvo
lesiones que no fueron graves. El hijo, médico, me consulta, indicándose la internación y el
tratamiento convulsivante, a lo que la familia se niega. Al día siguiente, se arroja otra vez al
vacío, terminado su vida.
A título de orientación, se sugieren una serie de elementos y preguntas destinadas a determinar la
potencialidad suicida del paciente y su gravedad creciente.
1. Antecedentes familiares de suicidio.
2. Intentos anteriores.
3. Insomnio.
4. Ideas de reproche de corte deliroide.
5. "Amputación" de futuro.
6. Soledad - aislamiento.
7. Imposibilidad real de reponer el objeto perdido: muerte de un familiar, ubilación, desastre
económico.
8. Enfermedades orgánicas que el paciente vive como terminales (verdaderas o no): cáncer,
secuelas de accidentes vasculares cerebrales, percepción de la declinación general del
organismo (rechazo a la vejez).
9. Como bien dice Kalina (ob. cit.) "mientras más silenciosos, más peligrosos".
Preguntas
Debe haberse comenzado por las fantasías que el paciente puede formular en relación al suicidio, para
llegar a interrogantes más concretos.
1. En algunas ocasiones, ¿piensa que la vida así, carece de sentido?
2. ¿Algunas veces, penso que la vida no vale la pena ser vivida, que sería mejor no vivir?
3. Realmente, ¿ha deseado desaparecer, para evitar el sufrimiento?
4. ¿Se animaría quizá a atentar contra su vida; es decir, no esperar a la muerte, sino buscarla?
5. ¿Ha elaborado, realmente, algún medio de hacerlo?
6. ¿Le parece que su situación, que Ud. ve sin salida, justifica el suicidio?
7. ¿Se siente ya con su resolución tomada y .sólo la dilata por algún otro motivo?
8. ¿No cree que hay frenos para ésto, como su religión, el abandono de sus seres queridos, el
dolor que les causará?
9. ¿Cómo se ha sentido con los tratamientos que le hicieron? ¿Le parece que está un poco mejor
que antes o que no hay tratamiento capaz de mejorarlo?
Lo que antecede es sólo un lineamiento. Las preguntas cambiarán según el caso concreto.
Recordemos, según dijimos, que el suicida potencial, que se tranquiliza, aumenta su riesgo.
Anexo 4
Síntomas de la Depresión Infantil Según la Edad
Edad Síntomas
Inferior a 7 años Llanto inmotivado
Quejas somáticas
Irritabilidad
Detenciones del desarrollo
Fobia escolar
Encopresis
7 años a edad puberal Quejas somáticas
Agitación psicomotriz y ansiedad
Agresividad
Apatía y tristeza (sentimiento de “aburrimiento”)
Sensación de “estar superado por las
exigencias)
Falta de concentración
Bajo rendimiento escolar; problemas importantes
de desadaptación escolar.
Fobia escolar
Trastornos de la eliminación
Trastornos del sueño
Astenia y fatiga o pérdida de energía
Anorexia
Alteraciones en la esfera sexual, hipersexualidad
Indecisión
Ideas o conductas obsesivas
Ideas de muerte recurrente
Preguntas angustiadas acerca del más allá.
Adolescencia Mismos síntomas que en la edad prepuberal
Conducta negativista o claramente antisocial.
Hurtos
Agresividad
Consumo de alcohol y/o drogas
Deseos de marchar de casa
Sentimiento de con ser comprendido
Malhumor e irritabilidad
Desgane para cooperar en actividades familiares
Tendencia a recluirse en la propia habitación
Desinterés por el aseo personal
Dificultades escolares
Retraimiento social con hipersensibilidad;
especial respuesta al rechazo en relaciones
amorosas
Trastorno del estado de ánimo, desmoralización
y falta de alegría.
Desinterés por cosas que antes le atraían.
Anexo 5
Un Caso Típico de Depresión
Para María cada día es una nueva batalla para lograr seguir adelante. Muchos días no tiene ánimo
suficiente ni siquiera para levantarse de la cama y cuando su marido vuelve a casa por la noche la
encuentra todavía en pijama y con la cena sin preparar. Llora muy a menudo y hasta sus momentos de
mejor humor se ven continuamente interrumpidos por ideas de fracaso e inutilidad. Tareas tan
insignificantes como vestirse o hacer la compra le resultan muy difíciles y el menor obstáculo le parece
una barrera infranqueable. Cuando se le recuerda que todavía es una mujer atractiva y se le sugiere
que salga a comprar un vestido nuevo contesta, "esto es demasiado difícil para mí, tendría que
atravesar la ciudad en autobús y probablemente me perdería, además ya no soy atractiva".
Su forma de hablar y de andar es lenta y su rostro tiene un aspecto triste. Antes era una mujer vivaz y
activa, colaboraba en asuntos sociales de su barrio, le gustaba leer, pintar y era una anfitriona
encantadora. Entonces ocurrieron dos cosas: Su hijo empezó a ir a la escuela y su marido fue
ascendido a un puesto de gran responsabilidad que lo obligaba a permanecer demasiado tiempo fuera
de casa.
Ahora ella languidece pensando si merece la pena vivir y ha jugado con la idea de tomarse todo el
frasco de sus píldoras antidepresivas de una sola vez.
Anexo 6
Conducta Pediátrica a Seguir en la Depresión
1. Considere el posible diagnóstico de depresión ante cualquier trastorno de conducta o de aprendizaje
aparecido en forma rápida y que significa un cambio importante en la forma de actuar del niño/a. Por
ejemplo: malas notas en un niño que siempre había sido buen estudiante, agresividad en quien era
pacífico, ansiedad en quien era plácido.
2. Interrogue acerca del estado de ánimo (depresivo y/o irritable), y acerca de la capacidad para
disfrutar. Son los dos síntomas principales de la depresión. También: falta de concentración, trastornos
del sueño (insomnio o hipersomnia), trastornos del apetito y del peso (anorexia o bulimia), sensación de
incapacidad, ideas de muerte, cansancio (sobre todo matinal).
3. Ante la sospecha de depresión, compruebe una lista amplia de signos depresivos (tabla 16.1) y/o
efectúe pruebas concretas para diagnosticar la depresión (Children Depression Test, por ejemplo).
4. Emplee medicación antidepresiva. Por ejemplo: clomipramina, iniciando la dosis en 10 mg/día,
aumentando de 10 en 10 mg, y luego de 25 en 25 mg, para llegar a dosis de 2-4 mg/kg de peso / día.
Advierta sobre los efectos secundarios anticolinérgicos y sobre el tiempo de latencia (2-6 semanas)
antes de esperar efecto antidepresivo. La medicación permitirá, además, el diagnóstico ex juvantibus,
único de certeza. Si emplea fluoxetina, dosis entre 10 y 20 mg/día pueden ser útiles durante todo el
tratamiento.
5. Si lo prefiere, oriente el paciente hacia un Servicio o Gabinete de Psiquiatría Infantil. No olvide
asegurarse antes de que en dicho Servicio o Gabinete estén al día acerca de la depresión infantil y de
que saben cómo tratarla.
6. Aleccione a los padres acerca de la depresión, de su "endogeneidad" y de la imposibilidad de animar
al depresivo con buenas palabras o de incitarle a que se divierta o a que trabaje. Insista
6. Bibliografía
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (1995). Manual de Psicopatología, Volumen II. España: Editorial
Isabel Capella.
Sarason, I. y Sarason, B. (1996). Psicología Anor mal. México: Editorial Prentice may.
Carlson, N. (1996). Fundamentos de Psicología Fisiológica. México: Editorial Prentice may.
www.alcmeon.com.ar/1/3/a03_03.htm
www.aacao.org/publications/apntsfam/suicide.htm
www.rcn.com/icps/medico/medico96/january/surpl/munoz.htm
dalia/web_saludalia/urgencias/doc/documentos/doc/suicidio/htm
Datos del autor
Nombre y el email del autor: Marcia Jiménez, marcita86@hotmail.com
Edad: 20 años
Estudios realizados: Bachillerato en Administración de Negocios con énfasis en Recursos Humanos.
Primer cuatrimestre de Bachillerato en Psicología.
Resumen
Definición, efectos conductuales y tratamientos de la depresión y el suicidio. olor sit amet, consetetur sadipscing elitr, sed diam nonumy eirmod tempor invidunt. |
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dolor sit amet, consetetur sadipscing elitr, sed diam nonumy eirmod tempor invidunt. | |
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2.Un modo de vida adecuado puede hacernos más inmunes a la depresión. Cada persona ha de
encontrar la forma en que quiere vivir, quizá lo más conveniente sería diversificar los intereses y
encontrar un equilibrio entre ellos, considerar los diversos aspectos de nuestra vi da como el trabajo, el
descanso, la familia, la pareja, los hijos, las amistades, los hobbies, la vida espiritual, y desarrollarlos
adecuadamente. La polarización sobre unos aspectos, olvidando los otros, nos hacen más vulnerables.
El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos
son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de
progresivo deterioro, estará indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el
uso de terapia convulsiva.
El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario.
En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a
desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar
implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la
comprensión, la simulación, el aprendizaje y el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir
futuros episodios.
Las personas desarrollan defensas para afrontar y superar las depresiones leves que se originan por las
frustraciones cotidianas.
Debemos saber que la depresión va más allá de la voluntad; por ello cuando se trate de familiares no se
deben poner metas difíciles de alcanzar, tampoco reclamar su conducta, sino asimilar que es el proceso
de una enfermedad que rompe con los hábitos. Hay gente que se abraza a la depresión y la hace una
forma de vivir; es entonces cuando la familia se separa y quien no conoce la naturaleza de esta
patología dice y hace cosas que lastiman al enfermo.
No se debe acusar a la persona deprimida de aparentar enfermedades o flojera ni esperar que salga
inmediatam ente de la depresión. Con el tratamiento adecuado presentará mejoría en un plazo de dos a
tres semanas, ya que el tiempo de recuperación en psiquiatría es muy lento.
Hay que tener en cuenta que la ansiedad hace a las personas trabajar cuando es funcional; cuando es
disfuncional las paraliza y sólo cuando altera sus vidas acuden al médico; aunque con la depresión
también se vuelven más sensibles, más receptivos; crecen y entienden más la vida.
Para el tratamiento de las depresiones más comunes, las reactivas, se han formulado tres teorías en la
psicoterapia conductual.
Baja proporción de reforzamiento . La depresión se debe a una baja proporción del reforzamiento
pos itivo seguido de respuestas específicas, bien porque existen pocos acontecimientos reforzadores en
el ambiente del paciente y porque éste no suele tener respuestas gratificantes (posiblemente por falta de
habilidades sociales). Los síntomas cognitivos y verbales de la depresión son consecuencia de la
ausencia de respuestas que crea esta pérdida de reforzamiento. Es decir, el individuo deja de hacer
más esfuerzos para obtener los resultados deseados porque los anteriores fracasaron. La terapia se
dirige a identificar fuentes potenciales de reforzamiento en el ambiente del paciente y a desarrollar
métodos para aumentar su disponibilidad (entrenamiento en habilidades sociales).
Pérdida de control: indefensión aprendida. Una persona se deprime cuando cree que su conducta tiene
poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos, es decir, no tiene ningún control. La
terapéutica incluye:
Cambiar la posibilidad de acontecimientos provocadores de depresión con cambios ambientales.
Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista y reducir la posibilidad
de que insista en el fracaso (pueden utilizarse varios tipos de terapias cognitivas para ello).
Desarrollar expectativas de control, por ejemplo, resaltando la variedad de habilidades sociales y
comunicativas relevantes del paciente, aumentando el repertorio de actividades generales de modo que
existan más oportunidades de resultados positivos y proporcionar estrategias de autocontrol eficaces.
Modificar atributos poco realistas de los fracasos, resaltando las circunstancias que impiden el resultado
deseado.
Modificar atributos poco realistas de éxito, resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de
la autoestima).
Distorsiones cognitivas. El estado depresivo surge de distorsiones cognitivas basadas en un conjunto
de pensamientos negativos respecto a la visión del individuo de sí mismo, del mundo y del futuro. La
terapia se dirige a la variedad creciente de actividades del paciente, identificando los pensamientos
automáticos que siguen a la percepción de una dificultad, generando pensamientos alternativos (no
depresivos) de índole más realista y adaptable, poniendo a prueba la credibilidad de estas alternativas y
modificando los supuestos inadapta dos que parecen caracterizar los pensamientos automáticos que
conducen a las respuestas depresivas.
La depresión ha sido subdividida en varias categorías. A continuación se explican algunas de las
principales.
Trastornos Depresivos Primarios
Básicamente los Trastornos Depresivos Primarios se dividen en 2 grandes grupos:
· Trastorno Depresivo Mayor
· Distimia
Trastorno depresivo mayor. Este se caracteriza por la presencia de uno o más Episodios Depresivos
Mayores. El Episodio Depresivo Mayor abarca 5 o más de los siguientes síntomas:
· Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día
· Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o
casi todas las actividades
· Pérdida importante de peso (sin haber realizado dieta) o aumento significativo de peso, o
disminución o aumento del apetito casi cada día.
· Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día).
· Agitación o retardación psicomotora
· Fatiga o pérdida de la energía
· Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados
· Disminución de la autoestima y de la confianza en sí mismo
· Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse
· Visión pesimista, poco promisoria o "negra" del futuro
· Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una
tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse
Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera
la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona. Cuando estos
episodios depresivos mayores se repiten (Depresión Mayor Recurrente ) suele haber por lo menos un
intervalo libre de síntomas, de alrededor de dos meses, entre uno y otro.
En la forma melancólica de la depresión mayor se incluyen los siguientes síntomas típicos:
· Falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros (no se siente mejor, ni siquiera
temporalmente, cuando sucede algo bueno)
· Una cualidad distinta del estado de ánimo depresivo (por Ej.. la depresión se experimenta en
forma diferente al tipo de sentimiento que acompaña a la muerte de un ser querido)
· La depresión es habitualmente mayor en la mañana, mejorando el estado de ánimo al anochecer
· Despertar precoz (por Ej. 2 horas antes de lo habitual) que suele estar acompañado de angustia
4. Conclusión
La Depresión vrs. Nuestro Mundo
¿Tiene nuestra manera actual de vivir algo que ver con el visible aumento de enfermos depresivos? ¿O
es una enfermedad que ahora se detecta más que antes? Creemos que ambas cosas son ciertas.
Todo psiquiatra de largos años de práctica, observa que los deprimidos son más que antes; y es
sensato asumir que las condiciones actuales de la diaria y a veces penosa "tarea" de vivir hace
necesario una exigencia, una competitividad, una aceleración de los tiempos, que antes era
desconocida. Poco a poco nos falta tiempo para todo: para ganar el sustento, para dedicarnos a la
relación con la familia, para el descanso. El sujeto se adapta, es cierto, pero lo hace, muchas veces,
pagando el lento precio de un stress acumulativo, que, más tarde o más temprano hace crisis dando
lugar a reacciones de agotamiento, o de protesta interior, o, en definitiva, de un naufragio en la
adaptación del yo.
Y una de las formas de ese agotamiento, de esa desadaptación, quizá la más frecuente, es, sin duda la
depresión, esa sombría vivencia de la experiencia vital.
Como bien dice Kalina "el tiempo en la sociedad actual está contaminado".
Contaminado de urgencia, de complicaciones, de fricciones. El vivir, antes tranquilo, es ahora
conflictuante, inseguro; algunos sujetos resisten, otros claudican. Y entonces, la depresión es la salida.
Si a este cuadro se agrega la frecuente exhortación a "la voluntad" a que se "debe tener energía y
pensar que todo es cuestión de voluntad", se agrega un nuevo conflicto a ese individuo, que,
justamente, no tiene voluntad.
Pero esta enfermedad no debe espantarnos; mal de la época, es también cierto que nuestro tiempo
permite un abordaje terapéutico francamente optimista. Es una enfermedad, como dijimos, que puede
ser grave, pero de razonable buen pronóstico.
Por ello, es tan importante tratarla como corresponde. Con una aproximación psicológicamente cálida,
acogedora, tranquilizadora. Y con el arsenal terapéutico, realmente efectivo, que tenemos a nuestra
disposición.
Y con tiempo, paciencia, con ese sumergirse en el drama del enfermo.
Por fin, recordemos que "asistir" (asistere) es, "estar al lado del otro", razón fundamental y vocacional de
la profesión y misión que los médicos hemos elegido.
5. Anexos
Anexo 1
¿Cómo Debe Tratar la Familia y los Amigos al Deprimido?
No debe olvidarse que los que rodean a un deprimido también sufren. Generalmente no entienden lo
que está pasando, ya que aparentemente no hay motivo para el estado del enfermo.
Es esencial, la adopción de una actitud comprensiva y abierta, que permita que se desarrolle el diálogo y
se pueda ir restableciendo la objetividad poco a poco; recordemos que el deprimido suele tener una
especial sensibilidad para los aspectos tristes, siendo incapaz de ver los positivos.
Es inútil pedirle a un deprimido que te explique lo que le pasa, no podrá hacerlo, no sabe lo que le pasa.
Si se insiste en ello, lo único que se conseguirá, es convencerle más de que no se le entiende, y en
algunos casos irrita rle. Tampoco se debe pretender argumentarle que vea la realidad con objetividad, no
podrá . Hay que entender que no está así por su gusto. Que no servirá de nada que le digamos que se
anime o que se involucre en actividades. Lo que suponga un esfuerzo no está de su mano. Según la
gravedad, hay cosas que no puede hacer, como divertirse, por mucho que otros se empeñen, ir a
trabajar, viajar, leer, ver televisión, pescar, etc., suelen ser consejos que el deprimido no puede seguir.
Lo mejor que pueden hacer las personas que se encuentren cerca de un deprimido, es transmitirle el
sentimiento de que se les quiere y de que se tiene interés en ellos, sin agobiarles, y manteniendo una
actitud de espera activa, convencidos de que saldrá de su situación.
Simultáneamente a lo anterior, deben de tratar que el enfermo acepte la ayuda especializada de un
psiquiatra o psicólogo.
Anexo 2
Particularidades de Diversos Antidepresivos
Anexo 3 |
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